El clima en El Chaltén
El Chaltén tiene un clima de montaña fresco y ventoso. En enero y febrero, los meses más cálidos, la temperatura media es de 13,3 °C; en julio, el más frío, ronda los 0,5 °C, con nieve en el pueblo. El viento del oeste sopla fuerte sobre todo de octubre a marzo, y el tiempo puede cambiar varias veces en un mismo día.
Más abajo encontrás el pronóstico, el clima mes a mes y qué ropa llevar a los senderos.
Un clima con carácter
Sol intenso, una brisa suave, viento fuerte, lluvias intermitentes y hasta una nevisca sorpresiva en pleno verano: a veces todo eso pasa en un mismo día. El clima patagónico es famoso por su temperamento, y es una parte inseparable de tu aventura en El Chaltén.
No es un telón de fondo, sino parte del relato. Un día puede empezar en calma, con el Fitz Roy teñido de rosa sobre un valle quieto, y a la tarde traer nubes que corren, una llovizna que llega de costado y otra vez sol antes de la cena. La cordillera recibe el viento húmedo del Pacífico y lo devuelve en ráfagas, claros y cortinas de agua.
El nombre del lugar ya lo anticipa: Chaltén, en lengua aonikenk, significa «montaña que humea». Las nubes que se enganchan en las agujas y se sueltan a los pocos minutos son el espectáculo más propio de la zona. Ver el Fitz Roy despejado no está garantizado: hay que esperar que se abra una ventana de buen tiempo. Por eso conviene quedarse más de una noche; con dos o tres días, casi siempre aparece.
La palabra que resume el tiempo en El Chaltén es «impredecible».
Y aun así, los días espléndidos, con el cielo despejado y poco viento, son más frecuentes de lo que sugiere su fama. El carácter del clima no es una amenaza: marca el ritmo con el que se camina.
El tiempo ahora
Pronóstico para los próximos días
Antes de salir a un sendero, mirá el pronóstico de viento y de ráfagas: en El Chaltén importa más que la temperatura.
Preparate para el clima patagónico
El viento es una presencia ineludible, sobre todo entre octubre y marzo, aunque puede aparecer en cualquier mes del año. En el verano austral, del 21 de diciembre al 20 de marzo, los días sin viento son poco frecuentes. No hay que temerle, sino entenderlo: es el protagonista del viaje, la banda sonora de los senderos y la razón por la que el Fitz Roy se muestra y se esconde.
En primavera y en verano, las ráfagas de 60 a 80 km/h son habituales en los tramos expuestos, y un día de 14 °C con viento fuerte se siente bastante más fresco. En el pueblo el viento se nota; en la morrena, además, se escucha.
La mañana es el momento más tranquilo. El viento suele levantarse a media mañana y afirmarse por la tarde, así que las caminatas largas conviene empezarlas temprano: no solo por los kilómetros, sino también para aprovechar esa ventana de calma.
Los cambios bruscos de temperatura, la nubosidad densa y una lluvia o una nevisca en un día que amaneció soleado son parte del camino. Por eso, salí siempre con ropa de abrigo e impermeable, aunque el cielo esté espléndido. La lluvia rara vez obliga a suspender un sendero: lo que decide si vale la pena la caminata larga son el viento y las nubes bajas. Una llovizna de veinte minutos, varias veces en el día, es lo normal.
La radiación solar es intensa en estas latitudes, incluso en los días nublados. El gorro, el protector solar y los anteojos de sol van en la mochila todo el año (más abajo, cómo cuidarte del sol).
Qué ropa llevar
Lo que funciona es vestirse por capas, no con un abrigo de ciudad:
- Una capa interior que no sea de algodón: si se moja, tiene que seguir abrigando.
- Un polar o una capa intermedia para el bosque y las paradas.
- Una campera impermeable y cortaviento: es la prenda más importante del viaje, también en enero.
- Gorro fino, guantes livianos y cuello: no ocupan lugar, y en una cima con viento hacen la diferencia.
- Calzado de trekking con buen agarre: el barro patagónico es parte del camino, no un accidente.
Según la época del año
En verano no hace falta equipo de alta montaña para los senderos clásicos, pero sí poder sumar o sacarte una capa sin pensarlo. En otoño el bosque de lengas se tiñe de rojo, hay menos gente y el viento afloja, aunque las mañanas piden más abrigo y los días se acortan. En invierno el pueblo se aquieta, la nieve se afirma entre junio y agosto, y algunos senderos requieren registro previo y equipo técnico. La primavera trae de vuelta el viento y el valle se va abriendo.
Antes de salir
Alcanza con dos consultas: el parte del Centro de Visitantes del Parque Nacional, a la entrada del pueblo, y un pronóstico de ráfagas. El estado del sendero dice más que el color del cielo.
El sol, más fuerte de lo que se siente
En El Chaltén, el aire fresco y el viento engañan. Podés caminar con campera y las manos frías, y volver del sendero con la cara y el cuello quemados. El sol de acá no calienta como el de la costa, pero quema igual o más, justamente porque no avisa.
El pico de radiación es entre las 13 y las 15. En un día despejado de verano, el índice UV llega a muy alto y, algunos días, a extremo. Tampoco hace falta un cielo de postal: una capa fina de nubes deja pasar buena parte de la radiación. Y en primavera, cuando el borde del agujero de ozono a veces alcanza el sur de la Patagonia, el índice puede subir todavía más, incluso con el cielo cubierto.
De diciembre a marzo, la regla es simple: protector solar siempre a partir de las 10, y cuidarse del sol hasta las 18. Esas ocho horas cubren toda la ventana de radiación fuerte, no solo el mediodía. Antes de las 10 y después de las 18 el índice baja; entre medio, en un sendero largo, no conviene confiarse del cielo.
En el camino, además, el sol rebota. El granito, el agua de las lagunas y la nieve devuelven la radiación hacia la cara, la nuca y los ojos. Por eso una caminata a la Laguna de los Tres o a la Laguna Torre, con tramos largos al sol, pide más cuidado que una tarde en el pueblo.
No hace falta evitar el mediodía: alcanza con salir preparado y olvidarte del tema.
- Protector solar de factor 30 o más, de amplio espectro: ponételo antes de las 10 y renovalo en las paradas, sobre todo si transpirás o llovizna.
- Labios, orejas, nuca y dorso de las manos: son las partes que más se olvidan.
- Gorro con ala o visera: una gorra de running deja el cuello y las orejas al descubierto.
- Anteojos con filtro UV: el viento ya cansa la vista, y el reflejo del agua y de la nieve, todavía más. Sin filtro, el sol del mediodía puede dejarte los ojos irritados al final del día.
- Una prenda liviana de manga larga, si el calor lo permite: protege mejor que el protector y, si es de tela técnica, no da más calor que una remera.
El bosque de lengas da sombra de verdad. El problema empieza cuando el sendero sale a una morrena, a una laguna o al último tramo de granito: ahí conviene tener el gorro a mano, no en el fondo de la mochila.
Un día nublado y fresco no es un día de UV bajo. En esta latitud, el sol se siente poco y actúa mucho. De diciembre a marzo, entre las 10 y las 18, cuidarte la piel y los ojos es parte del equipo, como la campera cortaviento: ocupa poco lugar y cambia cómo volvés del sendero.
El pueblo y el valle no tienen el mismo clima
El pueblo está a unos 400 metros sobre el nivel del mar, en el valle del río de las Vueltas, donde las paredes y los árboles dan algo de reparo. Un mediodía de enero se puede salir en remera y volver de noche con campera.
Apenas entrás al bosque, todo cambia. Bajo las lengas el viento afloja y el sendero se siente más cálido y húmedo. Al llegar a una laguna, a una morrena o al último kilómetro hacia la Laguna de los Tres, el valle se abre y el viento vuelve con toda su fuerza. Ahí la temperatura del pueblo ya no sirve de referencia: hay más altura y más exposición, y casi cualquier mes puede nevar por encima del límite del bosque. En los días fríos puede nevar en los campamentos base mientras en el pueblo solo llovizna.
Cuando salgas a caminar hacia un mirador, tené en cuenta como regla general que la temperatura baja aproximadamente 1 °C por cada 100 metros que ganes en altura. La Laguna de los Tres, por ejemplo, está a unos 1170 metros, casi 800 más arriba que el pueblo: aunque abajo haga 15 °C, allá arriba puede hacer menos de 10 °C, y con viento se siente bastante más frío.
Hacia el oeste, a medida que te acercás al Campo de Hielo Sur, el aire se vuelve más húmedo y más frío. Una laja de granito al sol puede resultar calurosa, pero a la sombra y con ráfagas vas a necesitar la capa que una hora antes te sobraba.
Si vas a acampar
En los campings del pueblo hay reparo, baños y un techo cerca. Dentro del Parque Nacional, en cambio, la noche es muy distinta. Los sitios expuestos, cerca de lagunas y morrenas, son más fríos y ventosos que el pueblo; los del bosque, más tranquilos pero más húmedos. La carpa tiene que aguantar ráfagas, no solo lluvia: una estaca mal clavada se entera antes que vos.
Conviene dormir más abrigado de lo que parece necesario: la mínima del pueblo ya es fresca, y en el valle baja todavía más. Elegí la bolsa de dormir para la temperatura real de la noche, no para la del mediodía. Cociná antes de que el viento se afirme y guardá todo lo liviano. El agua de los arroyos es excelente, y está helada. En verano hay tanta luz que se cena con sol; en junio, en cambio, el sol se pone antes de las seis de la tarde.
Acampar acá no es resistir el clima: es dormirse con el rumor del valle y despertarse para ver si la montaña decidió mostrarse.
La luz, el otro lujo
A esta latitud, la duración del día cambia mucho a lo largo del año. En diciembre hay unas 16 horas de sol sobre el horizonte, y el largo crepúsculo patagónico estira la luz todavía más: se puede caminar cómodo pasadas las 22. En junio, el día dura poco más de 8 horas. Por eso el verano permite salir al amanecer y hacer otra caminata corta a la tarde, mientras que en invierno hay que elegir una sola ventana.
Temperaturas
En los meses de mayor afluencia, de octubre a abril, las temperaturas en el pueblo son templadas, y en enero y febrero podés esperar días más bien cálidos. Pero no te confíes: de noche la temperatura puede bajar fácilmente a 5 °C o menos.
Los registros que se presentan acá se tomaron a la altura del pueblo. En los senderos, restá unos grados y sumá una capa.
En enero y febrero, los valores medios son:
- mínima: 7,5 °C
- media: 13,3 °C
- máxima: 19 °C
Si tomáramos los registros meteorológicos de las últimas décadas, observaríamos grandes fluctuaciones entre las temperaturas máximas y mínimas absolutas, y en qué momento del año ocurrieron. Así, por ejemplo, tenemos un registro histórico de 31,6 °C en febrero de 2003 y de −20,0 °C en julio de 2001.
Mes a mes
| Mes | Máx. media | Mín. media | Viento | Nieve | Luz |
|---|---|---|---|---|---|
| EneroEne | 19 °C | 7 °C | Muy fuerte | Solo en altura | 15,7 h |
| FebreroFeb | 19 °C | 7 °C | Muy fuerte | Solo en altura | 14,2 h |
| MarzoMar | 16 °C | 5 °C | Fuerte, aflojando | Posible en altura | 12,4 h |
| AbrilAbr | 12 °C | 3 °C | Moderado | Primeras en altura | 10,5 h |
| MayoMay | 8 °C | 1 °C | Moderado | Primeras en el pueblo | 9 h |
| JunioJun | 5 °C | −2 °C | Más calmo | Sí | 8,2 h |
| JulioJul | 4 °C | −3 °C | Más calmo | El mes más nevado | 8,6 h |
| AgostoAgo | 6 °C | −2 °C | Más calmo | Sí | 10 h |
| SeptiembreSep | 10 °C | 0 °C | En aumento | En retirada | 11,8 h |
| OctubreOct | 13 °C | 3 °C | Fuerte | Posible | 13,6 h |
| NoviembreNov | 16 °C | 5 °C | Muy fuerte | Poco probable | 15,3 h |
| DiciembreDic | 18 °C | 6 °C | Muy fuerte | Solo en altura | 16,2 h |
Temperaturas orientativas del pueblo. Horas de luz astronómicas a 49° S, sin contar el crepúsculo. El viento baja la sensación térmica.
Toda la información de los registros climáticos fue suministrada por la Seccional Lago Viedma del Parque Nacional Los Glaciares.
Para organizar tu viaje
- Alquiler de equipamiento
Lo que te falte para los senderos y el camping - Sitios de acampe
Campings en el pueblo y en la zona - Guías y operadores
Salidas guiadas por los senderos del Parque - Cómo llegar
Vuelos, buses y rutas hasta El Chaltén
Lo que te falte para los senderos y el camping
Campings en el pueblo y en la zona
Salidas guiadas por los senderos del Parque
Vuelos, buses y rutas hasta El Chaltén